Filosofía

Los valores detrás del trabajo

Creemos que la cerámica es más que objetos. Es una práctica que conecta las manos con la tierra peruana, el presente con lo ancestral, la utilidad con la contemplación. En nuestro taller de Barranco, Lima, honramos esta tradición milenaria con un enfoque contemporáneo.

Cerámica con estética wabi-sabi

Wabi-Sabi

Esta filosofía japonesa celebra la belleza de lo impermanente, lo humilde y lo imperfecto. En nuestra cerámica, esto se traduce en aceptar las marcas del proceso: una grieta que se convierte en línea de oro, una variación de esmalte que añade profundidad.

No perseguimos la perfección simétrica. Buscamos la autenticidad que surge cuando dejamos que los materiales expresen su naturaleza.

Manos trabajando con arcilla natural

Trabajo manual

En un mundo de producción masiva, elegimos lo hecho a mano. Cada pieza lleva las huellas digitales de quien la creó. Esta conexión directa entre artesano y objeto es irreemplazable.

Trabajar con las manos nos obliga a estar presentes. No hay modo de distraerse cuando estás centrando un trozo de arcilla en el torno o aplicando esmalte con un pincel.

Materiales naturales para cerámica

Materiales locales

Usamos arcillas que provienen de diferentes regiones del Perú. Cada yacimiento tiene características únicas: color, plasticidad, comportamiento en el fuego.

Nuestros esmaltes incluyen cenizas de maderas locales, piedras molidas, óxidos minerales. Preferimos lo cercano y lo natural sobre lo sintético y lo importado.

Tiempo y paciencia en cerámica

Tiempo lento

La cerámica no se puede apresurar. El secado requiere días. El enfriamiento del horno, otros dos días más. Este tiempo obligado nos enseña paciencia.

En el estudio, el reloj marca un ritmo diferente al de la ciudad afuera. Es un refugio donde el hacer lento se convierte en acto de resistencia.

"Lo simple es lo más difícil de lograr"

— Principio del diseño zen

El estudio

Nuestro espacio está ubicado en Barranco, Lima, en una casona antigua que conserva la atmósfera del barrio bohemio de antaño. Las ventanas altas dejan entrar luz natural durante todo el día.

El taller tiene mesas de trabajo de madera gastada, estanterías llenas de piezas en diferentes etapas de secado, y un rincón donde guardamos las arcillas envueltas en plástico para que no se sequen.

En el patio trasero está el horno de leña, construido ladrillo a ladrillo. Cada vez que lo encendemos, el fuego arde durante más de 12 horas.

Interior del taller de cerámica
Ceramista trabajando en torno

Quienes somos

Somos un pequeño equipo de ceramistas que compartimos la pasión por este oficio ancestral. Algunos de nosotros estudiamos cerámica formalmente, otros aprendimos de maestros en talleres tradicionales.

Lo que nos une es el respeto por el material y el deseo de crear objetos que tengan presencia, que inviten a ser tocados y usados, que envejezcan con dignidad.

No nos interesa producir en serie. Preferimos trabajar con pedidos personalizados y mantener una colección pequeña pero cuidada.

Si estos valores resuenan contigo, si buscas objetos con alma y historia, te invitamos a visitar nuestra colección o a contactarnos para conversar sobre un encargo especial.

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